¡CUIDADO: INFESTACION!

Han pasado varios días desde que saltara la noticia:  ”Rouco nombra a ocho exorcistas para Madrid ante la avalancha de casos de influencia demoníaca.” [1]

No es que vaya con retraso, es que sabiendo que cada vez que la iglesia da una “campanada” empiezo a babear como el perro de Pávlov, prefiero dejarlo enfriar y valorar, ya sin babas, si merece la pena darle una vuelta al asunto o dejarlo correr. Pero en este caso, he visto como los colmillos me crecían por días y refiriéndose el tema al “demoño” he decidido husmear para tratar de recobrar mi aspecto habitual.

Lo primero que leo es que “Son muchas las víctimas de ese mundo esotérico que crece sin cesar ante la secularización de la sociedad…” -¡Vaya, ya estamos con la cantinela de siempre! – pienso y continuo leyendo, “…presentándose síntomas cada vez más evidentes y cuantitativos de infestación demoníaca” Y en este punto amigos saltan las letras en mi retina:

I-N-F-E-S-T-A-C-I-Ó-N

-¡Señor!- Exclamo alarmada -Se trata entonces de una infección, Como la gripe Aviar pero en demoníaco, esto es terrible… aquí no hay mascarillas, ni lava que te lava con jabones desinfectantes. No, la infección demoníaca ataca y se contagía. ¡Por seglares! ¡Date por jodida Minguez!

Ahora ya vuelo entre las páginas para averiguar, el cómo, el dónde, y sobre todo, ¿a quién? Y así, sin más, me veo inmersa en esa formación acelerada para descubrir los caminos del Diablo personificado en quiromantes, echadores de cartas y ¡Qué horror!, practicantes de Reiki, (pero, pero… ¡Qué desalmados estos del Reiki!), y desenmascarar su forma y sus métodos.

En este punto tengo que confesar que, aunque la iglesia no habla específicamente del asunto de los colmillos, ya empiezo a dudar si mi posible licantropía no sera una manifestación de la infección así que busco algo referente al “Ritual renovado de exorcismos” sobre el que tendrán que clavar los codos nuestros ocho heroes para salvar nuestras almas.

Fue aprobada su edición en 1998 por Juan Pablo II y no deroga al anterior de 1952  que puede seguir utilizándose. Vamos que en los asuntos del demonio no ha habido mucho cambio ni mucha necesidad de hacerlo en todo este tiempo. Y es que “… la pastoral de exorcismos no ha estado muy presente en la Iglesia en España en los últimos 40 años y no son muchos los expertos que puedan aportar conocimientos sobre esta material”.[2] – ¡Pues vaya!…- Es decir que desde 1973 hasta nuestros días el demonio ha estado aparentemente tranquilo. Mira tú el demonio… ¡sera demócrata el capullo!…

Me detengo en los signos posibles de posesión que un exorcista “con prisa” debe comprobar en el atormentado.[3]

Físicos:

 -Hablar o entender una lengua desconocida.

 Cuando leo esto, las carnes comienzan a temblarme. Me viene a la cabeza el momento en el que José María Aznar se arrancó a hablar en aquel tejano… ¿lo recuerdan? Aquello de: …“estamos trabajando en ello”… (http://www.youtube.com/watch?v=9xeV97QYbhM). Y no puedo evitar pensar que si el gran Aznar, para algunos e incluso para él mismo, el mejor presidente de este país en la historia de la democracia, y además, en aquellos tiempos en los que  el diablo estaba según la propia iglesia, matando moscas con el rabo, fue infectado, que no conseguirá de nosotros, humildes mortales…

 -Movilizar cosas distantes u ocultas.

¡Ay madre! ¡Bárcenas!, ¡!Blesa!… y aquellos que todavía se mantienen ocultos avergonzados y suplicantes, resulta que son tan solo unas pobres víctimas de la infección y nosotros juzgándolos con esa ligereza. Rouco, los  ”Ocho”, sálvenlos, la supervivencia de esta sociedad está en juego.

No puedo continuar leyendo, ¡no puedo! temo por todos nosotros. Ahora entiendo que esta crisis es una manifestación clara de la presencia del Maligno. Y que la culpa es nuestra, por no creer.

Gracias Rouco por ese esfuerzo. Me siento mucho más segura al saber que está usted, como siempre, velando por nosotros.

Y si yo fuera el demonio estaría acojonado ante la perspectiva de un desahucio encabezado por usted y esos ocho exorcistas de “acelerado cuño”, enarbolando estolas moradas, con pancartas con forma de crucifijos, y armados hasta los dientes con petacas de agua bendita en el exterior del atormentado. Claro que, cuidado con los scratchers  entonces, porque si resulta como parece que estamos ante una pandemia, la que se va a montar a los pies de la cama del endemoniado va a ser un sin Dios, y cuidado arzobispo, que los scratchers del demonio se organizan y mueven rápido. Tranque las puertas de la catedral y rece, rece no vaya a ser que ese ejército de “nazis”…(sin comentarios), le amargue sus planes de captación de adeptos y se cuele por una rendija de su alma. Nos veríamos en la tesitura de tener que “ir a practicarle un desahucio” a usted mismo, y francamente, no me apetece lo más mínimo.

Conclusión: Si a ese Jesús en el que ustedes creen le soltaran tan solo una mano de la cruz, se iba a poner ciego a repartir hostias…


[1] http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=29326

[2] Leído en el artículo anteriormente citado.

[4] http://www.elmundo.es/elmundo/2005/12/01/espana/1133437258.html,