….La tele que no ves

Acabo de terminar el último libro de la periodista ¿Y TÚ QUÉ MIRAS? La tele que no ves, y siento la necesidad de más espacio,  del que me proporciona  twitter, para comentar  lo que me ha pasado al leerlo. 

Pero antes tengo que hacer un pequeño preámbulo.

Mariola y yo nos conocimos hace relativamente poco tiempo por una entrevista que me hizo en relación con El tiempo entre costuras. Fueron unas horas de charla en las que nos dimos cuenta de que nos gustábamos. Por eso cuándo me invitó a la presentación del libro no lo dude ni un momento. Respecto a ese acto puedo decir, ( y así se lo dije a ella), que para mí fue una lección magistral sobre “el periodista”.  Soy actriz. He hecho sobre todo cine. Y en estos últimos años tele. Sin embargo en aquella presentación sentí, no solo  que no tenía ni idea de nada en relación con el medio televisivo, sino además de la profunda importancia de la televisión cómo función social. Y lo que es más importante de la labor periodística. ¡Ojo, la de verdad, la de la Verdad!

Durante todo este tiempo de crisis he pasado, cómo la gran mayoría, por el Modelo de Kübler-Ross* conocido cómo ¨las cinco fases del duelo¨: 1-Negación. 2-Ira. 3-Negociación. 4-Depresión y 5-Aceptación. (Échenle un ojo con la perspectiva en mente de la crisis, ya que por otra parte lo que estamos viviendo no deja de ser un duelo por todo lo que hemos perdido en este tiempo…). Ahora mismo yo diría que me encuentro a caballo entre los pasos cuatro y cinco. Les pego directamente lo que consiste la fase  ”Aceptación” de la Wikipedia, (si, sé que no es una gran fuente pero estoy escribiendo esto a golpe de pecho…), «Esto tiene que pasar, no hay solución, no puedo luchar contra la realidad, debería prepararme para esto». ¿¿¿No les resuena por algún lado???

Sin embargo como he dicho al principio acabo de terminar el libro. ¡¡¡Y estoy que me hierve la sangre!!! Mariola Cubells me acaba de meter una sacudida al sofá de la aceptación en el que estaba sentada que me ha desencajado la pelvis. Porque además de ser una periodista con facilidad para transmitir y explicar con claridad diáfana todo aquello que tras años de experiencia ha ido viendo y padeciendo en el medio televisivo, es una luchadora. Ama su profesión y “ES BAILARINA” del periodismo. Pero sobre todo es  telespectadora, como usted; como yo.

Señores y señoras de Cuenca, Murcia, Valladolid, y de donde sean, nos están tratando como si fuéramos IDOTAS, nos están manipulando. La opinión que tienen de todos nosotros es deleznable. No nos dan mejores contenidos porque creen que no los merecemos. Todos esos programas que invaden nuestras pantallas, están hechos con el único objetivo de aborregarnos, de llevarnos sin demora a la fase quinta del modelo Kúbler-Ross. Porque lo que están consiguiendo es hundirnos la autoestima. Y no podemos, no debemos permitirlo. ¡Necesitamos saber la Verdad! Y programas como Salvados, El Objetivo y El Intermedio, son la demostración de que se puede hacer. Ayudemos a buscar una forma, una plataforma donde lo único que prime sea la honestidad y la libertad.

Y nos están subestimando. Todas las cadenas, ¡todas! necesitan de nosotros para su subsistencia. Tenemos un valor y es mucho mayor que el que nos han hecho creer sentándonos en tan incómodo e inapropiado sofá. Es fácil: démosles la espalda. Ayudemos a todos esos periodistas que quieren SER bailarines y que necesitan un escenario donde puedan hacerlo. No sé cómo, no sé donde puede ser, pero lo único que tengo claro es que si al día de hoy no existe hay que crearlo.

Leyendo el libro me he reído, me he sonreído, por momentos se me ha fruncido el ceño y luego he reposado la cabeza que me daba vueltas y he reflexionado. Y lo que siento ahora es tristeza. Por ellos, los periodistas que se pelean en los despachos, por los que han tirado la toalla, por los que siguen peleando, pero sobre todo por nosotros. Porque somos un pueblo culto gracias a otras generaciones que si levantaran la cabeza no entenderían nada de lo que estamos haciendo. Y porque tenemos derecho a lo mejor, y reniego por tanto de aquellos que dicen que tenemos lo que nos merecemos. No.

Así que si no nos dan la verdad busquémosla. Si quieren atocinarnos hagámosles un buen corte de mangas. Y no olvidemos jamas que tenemos derecho a exigir una televisión de calidad.

A todos esos periodistas de radio, televisión y prensa escrita que se parten el cobre cada día,  gracias.

Y a ti Mariola: por favor nunca, nunca dejes de leer poesía!!!!

 

 

*http://es.wikipedia.org/wiki/Modelo_de_Kübler-Ross

El ARADO

 

“El ”. Ese invento que nos trastocó la vida….

 

Estamos en el Neolítico final. Nos hemos saltado el Neolítico Medio y el Paleolítico completo  porque  pesar de ser este último la etapa más larga de la prehistoria parece que no se tienen datos fiables sobre él.

Hasta ese momento los estudios teorizan con que los hombres se dedicaban básicamente a la caza, las mujeres a la recolección y las vacas al engorde como futuro bolo alimenticio. Esta repartición de tareas conllevaba un “equilibrio de poder” entre hombres y mujeres que  trabajaban con un mismo fin: cooperar en amor y concordia para su supervivencia. Podemos deducir que el hombre y la mujer se acostaban en la misma cama y que la vaca dormía en el pesebre en una existencia corta pero feliz

Sin embargo estamos a las puertas de que se produzca uno de los cambios más importantes en la historia de la humanidad, y no se molesten en pensar como yo, en las primeras manifestaciones de arte Rupestre o la invención de la rueda; incluso si me apuran, aquel visionario que se comió un percebe por primera vez ¡No! “La transformación fundamental” que sentará las bases de la diferenciación entre hombres y mujeres sobre el que continua basado la sociedad actual es… ¡un arado! ¡Ni más cojones!…

Veamos esto con mayor detenimiento…

Como señala Almudena Hernando en el capítulo “Agricultoras y campesinas en las primeras sociedades productoras” de la enciclopedia “Historia de las mujeres en España y América Latina” , el arado permitirá “..cultivar suelos de poca calidad, colonizar nuevas tierras, expandir el poblamíento… la introducción del buey, el caballo… y la domesticación de animales para fines productivos específicos como la leche y la lana”[1]. Y este es el punto de inflexión, porque a pesar de que la mujer no hubiera debido verse afectada por estos cambios, su participación en las anteriores labores va a descender aumentando en las domésticas. Por lo tanto ahí tenemos a la “abuela Elvira” que de recolectar por los campos pasa a “campar” por los inhóspitos territorios domésticos, donde se encargará básicamente de estrujar la teta de la vaca y de la cabra, así como la prole en aumento “estrujará” la suya.

Hay otro punto de enfoque derivado del anterior que en mi opinión es  determinante y que está relacionado con la . Hasta ahora hombres y mujeres se sienten iguales,  “son” en relación con el grupo; es decir su es relacional: ¿Y tu de quién eres?, la hija de… el padre de… La , por tanto, se basaba en las semejanzas del individuo con el grupo, no en las diferencias. El grupo y su seguridad era lo único que importaba.

Sin embargo junto con el nuevo artilugio aparece también lo que yo llamo “la patochada campestre” que consiste en que el hombre se empieza a medir lo suyo porque se da cuenta de que lo tiene: mi arado es más grande que el tuyo… Yo empujo más fuerte mi arado que tu… tengo un buey que tira de mi arado y tu no, etc. Es decir: el hombre empieza a singularizarse y esto implica  deseos de poder.

El poder, ya desde la prehistoria, tiene la particularidad de ser insaciable, así que nuestro hombre se da cuenta de que cuantas más tierras posea mayor será la diferencia con los otros y sobre  todo mayor será su posición de poder en el grupo. Y así el concepto de seguridad cambia. “…la seguridad ahora surge a partir de la propia capacidad de generar recursos que la naturaleza no daba …de transformar paisajes que hasta entonces eran sagrados y de dominar a otros.” [2]

 

En este punto, el hombre ya no es en cuanto al grupo sino que se ha individualizado en un “aquel” que tiene un arado y una tierra; tiene un buey, dos vacas, tres ovejas, doce hijos y una mujer; por este orden. Estamos por tanto en los inicios del sistema patriarcal en el que: “…los hombres comenzaban a individualizarse y esto significa que empezaban a establecer distancias emocionales con los seres humanos”[3].

 

Siempre he pensado que tras la animalada del machismo  debía de existir un motivo de peso en su origen y me encuentro que el único peso aparente es el de ese artilugio con forma de “i” griega desmayada. Y me pregunto ¿cómo este aparato pudo individualizar a unos pero no a otras? Es evidente que la repartición de tareas entre sexos estaba determinada por los aspectos de la fuerza física y la maternidad, es evidente sí, pero según la opinión de Almudena Hernando, y con la cual estoy absolutamente de acuerdo, este sistema patriarcal que permanece al día de hoy no hubiera sido posible si la mujer, ante esta individualización masculina, hubiera cambiado también su forma de construir su propia identidad; sin embargo y al parecer, mi querida abuela Elvira siguió construyendo su definición en relación a los parentescos. Es decir que las mujeres se unen a otras mujeres para definirse como grupo de género y el hombre refuerza su identidad con iguales en su forma de individualización.

¿Somos las mujeres por tanto culpables del sistema patriarcal que se ha perpetuado hasta nuestros días? No, culpables no. Pero  debemos admitir la parte de responsabilidad que nos corresponde en nuestra propia situación. Y pueden creerme, sé de lo que estoy hablando. Hasta hace muy poco tiempo he estado muy enfadada con  mi línea femenina; culpaba a mis mujeres del mensaje transmitido en mis recovecos de ADN, mensaje de renuncia y sumisión contra el que llevo luchando toda mi existencia. Sin embargo desde hace unos años estoy tratando de averiguar mis porqués y al día de hoy y gracias a este proceso soy capaz de ver que la única forma de avanzar como mujer es honrar este mensaje, entender lo positivo que hay implícito en él y aceptarlo cómo parte de mi identidad. Es una forma definitoria de la mujer que ya pertenece a un pasado; mi futuro se construye sentando las bases desde ahí, nunca peleando contra el pasado. La identidad de mi abuela del neolítico era relacional, la mía es individualista y eso me ha llevado a romper con mis parentescos casi en su totalidad. Esta bien, entiendo la dificultad de esta elección y acepto, sin pretender cambiar, la asunción de este mensaje por parte de los otros miembros femeninos. Me quedo con las semejanzas y aparco esas diferencias en el trastero, no las tiro, las almaceno y desde la puerta las contemplo llenándose de polvo como un abrigo viejo que ya no me sirve pero del que no me quiero deshacer porque hace mucho tiempo formo parte de mi tiempo y espacio.

 

 

 



[1] QUEROL, Mª Ángeles.; MARTÍNEZ, Cándida.; MIRÓN, Dolores.; PASTOR, Reyna.; LAVRIN, Asunción. Historia de las mujeres en España y América Latina. De la Prehistoria a la Edad Media. 1ºvolCátedra, 1ª ed., 2005.

 

[2] Ibíd pag 100

[3] Ibíd pag 100

La Homínida.

Cuando me planteé escribir este blog con el título De mono a mujer tenía una

intención: la de hacer una revisión de la evolución de nuestro género desde el origen hasta nuestros días. Mi idea era aprender sobre el tema e intentar sacar el lado socarrón de ello, pero la entrada es en cierto punto descorazonadora… Allá vamos.

La .

Antes de leer distintos textos sobre la mujer en aquellos tiempos, he realizado una pequeña encuesta entre los amigos sobre las ideas que tienen de la Prehistoria.

Las contestaciones se pueden aglutinar en dos líneas: una más o menos religiosa y la otra más o menos científica. Por lo tanto verifico que es un hecho que las respuestas importantes las dejamos en manos de los que nosotros asumimos como supremas potestades: la religión primero y la ciencia después como apunta Mª Ángeles Querol en el primer capítulo de la Historia de las mujeres en España y América Latina[1]

¡Pues mal hecho! porque la primera no ofrece pruebas, sólo fe, y la segunda, en este tema, sólo puede darnos hipótesis.  Esto es debido a que el registro arqueológico de los tiempos prehistóricos es, por decirlo de alguna manera, escaso.  Vamos que son pocos los yacimientos y además resulta que no están donde estaban en origen[2]. Sin embargo la cantidad de textos desde finales del siglo XIX hasta nuestros días que hablan sobre cómo vivían y cómo se relacionaban entre ellos estos abuelos nuestros, son muchos.  Parece ser que el motivo de esto es que al ser humano en el momento en que nace, al cordón umbilical se le enreda ya la fatídica pregunta: ¿dónde voy? (Por otra parte con toda lógica, si lo pensamos un poco..).  Tras años de vida y sucesivas medidas  la pregunta pasa a convertirse en exclamación: ¡Coño, que me voy! y así, ante el hecho de que el futuro acorta su longitud, la pregunta natal se retoma: ¿A dónde iré? – futuro simple post Morten del verbo ir.

Antes del diecinueve si alguien se atrevía a pensar en estas cuestiones le sacudían con la biblia en la cabeza y punto. Al hombre, el del pene, le había creado dios y la mujer había salido de una costilla de “el del pene”.  Eso respecto al origen, en cuanto al destino más valía que te sujetaras a las sagradas escrituras con fuerza si no querías estar deseando morirte eternamente, una vez muerto claro.

Cuando Darwing en 1859 da a luz su famosa obra El , pega una patada a la teoría religiosa del Génesis e introduce en las cabecitas más abiertas la teoría de la evolución. Sin embargo Darwing parte de la premisa ya integrada a cal y canto en todas esas cabecitas de que la mujer por el hecho de parir es un ser menor. Y esto no cambia; sea la opción que el hombre provenga de un momento artístico del “summus” o que descienda de un bicho peludo, la mujer es una artilugio con patas de donde salen las crías y no por el costillar precisamente.

Así que en resumen: la Elvira homínida que vivía en una cueva rodeada de casquería  no era más que un contenedor que transportaba a un “otro” de la pregunta ¿de dónde vengo? y lo arrojaba al ¿a dónde voy?. Entre un porte y el siguiente no hacia nada más que esperar: a que le trajeran la comida;  a que el recién aterrizado  tuviera hambre; a que otro pasajero en tránsito requiriera de sus servicios, y supongo yo con ese panorama, a morirse pronto para no soportar por mucho tiempo semejante aburrimiento existencial.

Vamos que mi idea original de aprender sobre los orígenes de la mujer, qué hacía o en que consistían sus días, se va al garete por falta de datos.

Es cierto que hay estudios actuales que hablan de la mujer recolectora y de una sociedad cooperativa entre hombres y mujeres; y es cierto también que estas hipótesis son necesarias como pilares sobre los que se construya una historia nueva sin desigualdades. Es cierto, pero…

Querida abuela Homínida, te imagino corriendo por los campos armada con una cachiporra sacudiendo mamporros para ayudar a proporcionar el sustento a los tuyos. Te veo aprendiendo de los otros y enseñando a los demás lo aprendido cada día. Te supongo mirando al cielo, eructando después de una opípara cena y riéndote con los otros por ello.  Y quiero visualizarte durmiendo tranquila sin interrogarte sobre el futuro, consciente de que lo único que importa es haber disfrutado un día más en este viaje.

Conclusión: creemos, con una simplicidad infantil en mi opinión, que si averiguamos de dónde venimos tendremos respuesta a la pregunta de ¿a dónde vamos?  sin valorar si quiera que el lugar de origen, no tiene por que ser el mismo que el lugar de destino, si es que lo hubiere.


[1] QUEROL, Mª Ángeles.; MARTÍNEZ, Cándida.; MIRÓN, Dolores.; PASTOR, Reyna.; LAVRIN, Asunción. Historia de las mujeres en España y América Latina. De la Prehistoria a la Edad Media. 1ºvol.  Cátedra, 1ª ed., 2005.

[2] Ibíd pag 28.

¡CUIDADO: INFESTACION!

Han pasado varios días desde que saltara la noticia:  ”Rouco nombra a ocho exorcistas para Madrid ante la avalancha de casos de influencia demoníaca.” [1]

No es que vaya con retraso, es que sabiendo que cada vez que la iglesia da una “campanada” empiezo a babear como el perro de Pávlov, prefiero dejarlo enfriar y valorar, ya sin babas, si merece la pena darle una vuelta al asunto o dejarlo correr. Pero en este caso, he visto como los colmillos me crecían por días y refiriéndose el tema al “demoño” he decidido husmear para tratar de recobrar mi aspecto habitual.

Lo primero que leo es que “Son muchas las víctimas de ese mundo esotérico que crece sin cesar ante la secularización de la sociedad…” -¡Vaya, ya estamos con la cantinela de siempre! – pienso y continuo leyendo, “…presentándose síntomas cada vez más evidentes y cuantitativos de infestación demoníaca” Y en este punto amigos saltan las letras en mi retina:

I-N-F-E-S-T-A-C-I-Ó-N

-¡Señor!- Exclamo alarmada -Se trata entonces de una infección, Como la gripe Aviar pero en demoníaco, esto es terrible… aquí no hay mascarillas, ni lava que te lava con jabones desinfectantes. No, la infección demoníaca ataca y se contagía. ¡Por seglares! ¡Date por jodida Minguez!

Ahora ya vuelo entre las páginas para averiguar, el cómo, el dónde, y sobre todo, ¿a quién? Y así, sin más, me veo inmersa en esa formación acelerada para descubrir los caminos del Diablo personificado en quiromantes, echadores de cartas y ¡Qué horror!, practicantes de Reiki, (pero, pero… ¡Qué desalmados estos del Reiki!), y desenmascarar su forma y sus métodos.

En este punto tengo que confesar que, aunque la iglesia no habla específicamente del asunto de los colmillos, ya empiezo a dudar si mi posible licantropía no sera una manifestación de la infección así que busco algo referente al “Ritual renovado de exorcismos” sobre el que tendrán que clavar los codos nuestros ocho heroes para salvar nuestras almas.

Fue aprobada su edición en 1998 por Juan Pablo II y no deroga al anterior de 1952  que puede seguir utilizándose. Vamos que en los asuntos del demonio no ha habido mucho cambio ni mucha necesidad de hacerlo en todo este tiempo. Y es que “… la pastoral de exorcismos no ha estado muy presente en la Iglesia en España en los últimos 40 años y no son muchos los expertos que puedan aportar conocimientos sobre esta material”.[2] – ¡Pues vaya!…- Es decir que desde 1973 hasta nuestros días el demonio ha estado aparentemente tranquilo. Mira tú el demonio… ¡sera demócrata el capullo!…

Me detengo en los signos posibles de posesión que un exorcista “con prisa” debe comprobar en el atormentado.[3]

Físicos:

 -Hablar o entender una lengua desconocida.

 Cuando leo esto, las carnes comienzan a temblarme. Me viene a la cabeza el momento en el que José María Aznar se arrancó a hablar en aquel tejano… ¿lo recuerdan? Aquello de: …“estamos trabajando en ello”… (http://www.youtube.com/watch?v=9xeV97QYbhM). Y no puedo evitar pensar que si el gran Aznar, para algunos e incluso para él mismo, el mejor presidente de este país en la historia de la democracia, y además, en aquellos tiempos en los que  el diablo estaba según la propia iglesia, matando moscas con el rabo, fue infectado, que no conseguirá de nosotros, humildes mortales…

 -Movilizar cosas distantes u ocultas.

¡Ay madre! ¡Bárcenas!, ¡!Blesa!… y aquellos que todavía se mantienen ocultos avergonzados y suplicantes, resulta que son tan solo unas pobres víctimas de la infección y nosotros juzgándolos con esa ligereza. Rouco, los  ”Ocho”, sálvenlos, la supervivencia de esta sociedad está en juego.

No puedo continuar leyendo, ¡no puedo! temo por todos nosotros. Ahora entiendo que esta crisis es una manifestación clara de la presencia del Maligno. Y que la culpa es nuestra, por no creer.

Gracias Rouco por ese esfuerzo. Me siento mucho más segura al saber que está usted, como siempre, velando por nosotros.

Y si yo fuera el demonio estaría acojonado ante la perspectiva de un desahucio encabezado por usted y esos ocho exorcistas de “acelerado cuño”, enarbolando estolas moradas, con pancartas con forma de crucifijos, y armados hasta los dientes con petacas de agua bendita en el exterior del atormentado. Claro que, cuidado con los scratchers  entonces, porque si resulta como parece que estamos ante una pandemia, la que se va a montar a los pies de la cama del endemoniado va a ser un sin Dios, y cuidado arzobispo, que los scratchers del demonio se organizan y mueven rápido. Tranque las puertas de la catedral y rece, rece no vaya a ser que ese ejército de “nazis”…(sin comentarios), le amargue sus planes de captación de adeptos y se cuele por una rendija de su alma. Nos veríamos en la tesitura de tener que “ir a practicarle un desahucio” a usted mismo, y francamente, no me apetece lo más mínimo.

Conclusión: Si a ese Jesús en el que ustedes creen le soltaran tan solo una mano de la cruz, se iba a poner ciego a repartir hostias…


[1] http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=29326

[2] Leído en el artículo anteriormente citado.

[4] http://www.elmundo.es/elmundo/2005/12/01/espana/1133437258.html,

Ministro Wert…

El día siete de febrero, nuestro ministro de educación largó uno de los exabruptos, en mi opinión más reveladores de todos los que ha soltado hasta este momento. Me estoy refiriendo a eso de que los jóvenes deben pensar a la hora de elegir sus estudios, no en lo que les gusta o desean estudiar, sino en “términos de empleabilidad”, utilidad, vamos. ¿Se puede dar un mensaje más triste y más desesperanzador a las personas que tienen la ilusión de que todo está por hacer, la ambición de que con esfuerzo y trabajo se puede conseguir lo que se desea? ¿Qué tipo de dignidad  tiene usted, que tan bien guardaba su verdadera cara cuándo participaba en debates como contertulio y analista, para decir eso sin que se le tuerza el gesto por un retortijón en sus tripas?

Es indudable que cuanto más idiotas seamos, cuanta menos capacidad de cuestión tengamos, cuanto más rebajados nos sintamos, mejor para ustedes. Si la autovaloración la tenemos por los suelos, (y esto, gracias a muchas de sus políticas sociales, a la carga de culpa que nos intentan inocular y a los “estimulantes” consejos que lanzan desde sus nada merecidas palestras,lo tienen logrado en gran medida), es mucho más fácil que el ciudadano acepte que hay otro que sabe más, que el mal que este hace lo hace por nuestro bien, que aceptemos el rol de peones sin mayor visión de futuro que la de ganar el pan y así mismo conseguir que veamos en ustedes a esos tutores tan necesarios  para nosotros, pobres  incultos.

Desde que comencé a escribir esta entrada hasta el día de hoy han ocurrido un par de cosas que me han hecho, por desgracia, pensar en usted; el pasado día nueve nos enterábamos de que  José Luis Sampedro había muerto. Entre las muchas cosas que en esos días pude leer quiero destacar una frase del “maestro” en relación con usted ministro:

“Estamos viviendo un momento trágico. El ministro actual es una amenaza para la educación española. Es un hombre cuya política hay que definir como “de Contrarreforma”. En la historia de España hay un momento en el siglo XVI, cuando empiezan en Europa los protestantes, Lutero y demás, que se establece la Contrarreforma, como oposición al avance. representa la Contrarreforma y con ella no es posible formar ciudadanos libres.”*
– José Luis Sampedro
Creo que nadie podía haber descrito mejor lo que usted pretende hacer con respecto a los jóvenes y a nuestra sociedad.
Y la siguiente noticia triste saltaba el día en que se anuncio que , la distribuidora de Enrique Gonzalez Macho se veía en la obligación de cerrar. Pensé aquella mañana escuchando al Sr Gonzalez Macho en la SER, en el primer día que le conocí, en las sucesivas ocasiones en que charlamos, en su generosidad para con los que llamábamos a sus puertas; y recordé que la última vez que le vi fue por televisión, la noche de los Goyas.

En la pasada noche de  los goyas, usted, ministro estaba rodeado de hombres y mujeres que en su totalidad y hace más o menos tiempo, un buen día dejaron atrás ese concepto de empleabilidad para dedicarse a una profesión que, con toda seguridad y según su razonamiento, calificaría de inútil. Resulta paradójico por tanto que compartiera butaca con todos esos “inútiles” que han hecho de “los sueños” su profesión; obligaciones de cartera, me imagino. “El hombre poco práctico” que tenía sentado a su izquierda era Enrique,  que además de ser el presidente de la academia de cine, es uno de los hombres que ha soñado toda su vida con una cultura generalizada para todos y con que

todos éramos dignos de una cultura generalizada. ¿Sabía usted aquella noche la situación de Alta films? Me pregunto ahora qué estaría sintiendo Enrique durante todo ese tiempo; y lo que desde luego demostró es lo que todos sabíamos ya de él: que ante todo es un CABALLERO tan solo por el hecho de acceder a sentarse a su lado; lo demás queda en nuestra imaginación.

En estos días he tenido ocasión también de ver el discurso que Michelle Obama dedicó en la entrega del Oscar a la mejor película… una invitación a todos los jóvenes a que sigan creyendo en que los sueños se pueden hacer realidad.  El ser humano sueña, desea e imagina, y gracias a que persigue la consecución de esos sueños crea,  descubre y construye nuevos mundos; por tanto, Sr ministro Wert,   ¡EVOLUCIONA!. Así ha sido, y así debería seguir siendo. No lo digo yo, lo dice la psicología, ciencia que seguramente entrará dentro de esa lista suya de “aquello que los jóvenes no deberían estudiar”. Debemos apostar por dar un futuro a nuestros hijos. Al igual que nosotros van a tener que trabajar muy duro, por lo tanto es mejor que lo hagan en lo que les guste y apasione. Lo último que necesitamos en estos momentos es ese tipo de teorías apelando a una clara involución, por favor, Sr Wert ¡cállese!.

 

 

* www.huffingtonpost.es/2013/04/09/jose-luis-sampedro-muerte_n_3042806.html

 

EL LIMBO

Ayer, entre ruidos de tazas de café, escuché que el 22 de Abril del 2007 el limbo había desaparecido de la teología católica. Así, como si nada. Y este comentario realizado sin mayor relevancia me ha producido un revoltijo en el cajón de los sostenes. Hombre, partiendo de la base que su origen se remonta a las elucubraciones de los teólogos, allá por el siglo XII, no está mal. Por lo visto aquellos buenos hombres andaban un poco perdidos y no sabían donde ubicar a los que, cuando estiraban la pata no iban ni al cielo ni al infierno, y claro, tiraron por la vía del medio, ¡literal, hala, al medio! Pero el problema gordo no eran los adultos, que ya se sabe que todos tenemos un pasado al que poder hacer culpable a la hora de ir al cielo o al infierno, el problema eran los niños. Los pobres tenían que esperar a que la madre iglesia los ubicara, y como a los lumbreras de las faldas no se les ocurrió nada plausible para solucionarlo inventaron el limbo.

…..”Es muy probable que estos niños no vayan directamente al cielo al morir, sino que deberán pasar un tiempo más o menos largo en un estado intermedio de espera hasta que sean salvados”, (Está copiado de un artículo, escrito por alguien que se dedica a “predicar” a personas con necesidad de creer en algo, en algún sitio), y se quedan tan a gusto soltando semejante barbaridad.. Naces, no creces, te mueres y encima te jodes en un apeadero de mierda esperando la llegada del siguiente tren hasta que seas salvado. Cuando yo era niña, y tenía poco pasado del que arrepentirme, recuerdo que uno de mis mayores miedos era el jodido limbo. Me imaginaba un sitio frío, en el que no se veía más allá de las narices de la niebla que había y en el que yo llamaba continuamente a alguien sabiendo que estaba sola. Y eso que en aquel tiempo desconocía que la duración en tan lúgubre estancia dependía del número de personas que tuvieran a bien elevar sus rezos al altísimo: a mayor cantidad de plegarias, más papeletas tenías para el sorteo de un piso en el cielo… Entonces, en un barrio humilde y proletario de Valladolid, donde los pisos no eran exactamente las mansiones celestiales prometidas, el colegio al que yo asistía estaba ordenado por monjas que amenazaban con todo tipo de males. Ante ese destino que se cernía entre los parabienes del cielo y el fuego del infierno, el pecado de la indecisión estaba castigado en mi cabeza con una eternidad domiciliada en el limbo. Poco importaba que estuviera bien bautizada. No podía decidirme; me encontraba en el cadalso y el verdugo me apremiaba: -¿cielo o infierno?. – Mira niña, que te vas al limbo- Pero no había forma, la indecisión me bloqueaba; por más que quisiera no podía creer, y en aquel tiempo eso se castigaba. Hoy, que ya soy adulta, de la infancia me ha quedado el sentimiento de culpa y una imposibilidad manifiesta a tomar una decisión. No creo en el cielo, tampoco en el infierno y en el limbo dejé de pensar.

Pero cuando he escuchado la noticia de su desaparición he recordado mi miedo, y al leer ese exabrupto con olor y sabor a mala hostia que daban como alivio ante la incomprensión de una muerte infantil, y pensar en la ligereza con la que manejan sus dogmas, no puedo dejar de revolverme y gritar: ¡no tenéis vergüenza! Deseo con todas mis fuerzas vivir lo suficiente para contemplar, con un pitillo entre los dientes, la caída de los muros de la iglesia. Sueño con el día que devuelvan todos los tesoros expoliados a la gente a golpe de amenazas de perpetuos sufrimientos. Reivindico esa educación para todos que nos permita reflexionar sobre la existencia sin mentiras. Puede que hasta entonces pasen otros doce siglos; no me hago una idea del sistema que imperará en ese momento; no sé que tipo de sociedad reinará ni en lo que creerán, pero de lo que estoy segura es de que ese día llegará y cuando llegue, el universo se abrirá en una antigua, larga y eterna carcajada.

¿Qué necesidad tenemos…

… de escribir en un blog?

Sigo dándole vueltas a este asunto. Me imagino que la respuesta inmediata sería que lo que de verdad nos urge es comunicarnos. Bien, de entrada ya estoy cometiendo un error que puede predisponer de forma negativa, y es que estoy generalizando, por tanto el enunciado debería ser: escribo en un blog para comunicarme. Porque vaya a saber usted si los otros quieren comunicarse o dejar de hacerlo, con su padre por ejemplo.. (Me viene a la cabeza un ejercicio de interpretación que todos aquellos actores en su época de estudio habrán sufrido en sus propias sinapsis, que es donde se padecen estas prácticas, y que es merecedor de un capítulo bloggero en sí mismo: “Matar al padre”. ¡Como para hablarnos de comunicación paternofilial!

De siempre he estudiado que en la comunicación son necesarios los tres agentes, el emisor, el mensaje que se quiere transmitir, ( en relación con la interpretación hay numerosos ejemplos de que el concepto “mensaje” a veces resulta algo difícil de asimilar), y el receptor. En estos días, en mi inmersión tardía en el mundo de la informática, he observado que en la mayoría de los blogs que he visitado la presencia de ese receptor es inherente al propio blog. Parece lógico, pienso. Pero ¿qué ocurre por tanto con esas personas que, como yo, escriben sin la idea clara de un receptor? Lanzar pensamientos, con mayor o menor gracia, a estos espacios, con mayor o menor cabida, no tiene porque suponer que haya nadie que los lea, digo yo con mayor o menor acierto. Entonces volviendo al principio, ¿qué lleva a una mujer como yo, con canas en todas las partes posibles de tenerlas, a escribir sus innecesarias reflexiones aquí? La unica respuesta cuerda es que por encima de todo, innato al ser humano, está la necesidad de narrarse. Es curioso que este verbo en la forma reflexiva no este recogido en el diccionario de la Real Academia Española, (RAE), y retorciendo la cuerda un poco más, parece sospechoso que sea en esta forma precisamente como no aparece. Aclaro el mensaje: se podría deducir entonces que la Academia Española de la Real lengua, (AER), no permite que uno reflexione sobre sí mismo. ¡Manda huevos! Si a los pobres del mundo que tenemos los recuerdos implícitos y explícitos haciendo solitarios se nos niega la posibilidad de lanzar al mundo del hiperespacio nuestras cagarrutas existenciales con la intención de poner sentido y literatura a el desaguisado que es nuestra memoria, y bajo el término preciso que define este acto, señores… ¡estamos jodidos! La lengua está en continua evolución, y el ser humano cada vez tiene mayor necesidad de ordenar su existencia.

La Española lengua de la Real Academia, (ERA), debería entonces aceptar el hecho de que necesitamos conjugarnos y así poder narrarnos a los demás y a nosotros mismos. Así que algo no funciona, o la Real Española de lengua Académica, (REA), admite la forma reflexiva del verbo narrar, o los blogs y los blogeros están proscritos de sus insignes páginas, las de la ARE, me refiero, y ustedes mismos.. Pues bien, estemos desterrados de la norma. A la postre lo que entiendo que permite un blog y la “no” existencia de un posible receptor, es libertad.

Por eso creo que se escribe en este espacio. Por eso y por la salud de los amigos que cansados de oírme se dan al bebercio en cuanto me ven entrar por su puerta. Y ahora, con “la que está cayendo” como le gusta decir a nuestro “biennn amadooo presidente”, es el momento de quitarse el sostén, hacerlo bailar por encima de la cabeza y ahogar el diccionario entre sus copas.

 

A Begoña, con todo mi cariño..

Hay mujeres…

Y hay Mujeres.

Ayer una amiga se fue a kms de distancia de aquí. Antes de que este invento del demonio me echará a perder todo lo que había escrito, (cierto es que tampoco es una gran pérdida), me encontraba en plena divagación mental sobre la horrenda frase “un hombre de pelo en pecho”, que como todos recordaran, ( -¿Qué todos? – No lo sé, quizás alguien lea esto), era la manera en que antes, ( – Jejeje, “antes” dice.), se utilizaba para describir a un hombre que “se vestía por los píes”… ( -Y sobre esto, ¿qué?. -Sin comentarios.) Entre las conclusiones a las que había llegado, “andábame” yo por el razonamiento de que si un hombre que tiene pelo en el pecho, se viste por los píes, la mujer que tiene vello en los pezones, ¿por donde se viste?, y aplicando la misma sin razón, el hombre que tiene pelo en los píes, ¿se viste por el pecho?. Extraña esta sociedad que da como válido estos asertos y tiene todavía problemas en legislar otras certezas como que la mujer es un ser de pleno derecho, dueña de su propio cuerpo para hacer con él lo que le salga de los mismísimos “pelos”. Como siempre camino a lomos del diccionario invito, ( -¿A quién?, ¿ a alguno de los todos?. – ¡Joder, cállate ya), sugiero a aquellos que no tengan otra cosa que hacer que busquen en este, la palabra “derecho”. Resulta increíble la de ellos que tenemos como individuos sociales y que se pasan reiteradamente por el arco del triunfo aquellos “hombres de pelo en pecho” que tienen a bien gobernarnos, ¡Que horror de palabrota! Y tú, querida amiga que estás a tantos kms, te preguntaras como he llegado a esto, pues bien, en estas letras escritas sin sostén, (aunque Gallardon lo tenga en la agenda dentro de las próximas medidas a tomar con respecto a nuestro bienestar femenino, que es que no sabemos como cuidar de nosotras solitas..), decía que se me ha ido una Mujer, de las hechas y escritas con mayúsculas, y que por esa jodida diferencia horaria, ya las primeras horas sin nuestras charlas matutinas, se me hacen raras y largas pero sobre todo Mariana, por encima de todo, las otras conversaciones se me hacen “minúsculas”. No sé si mi amiga se viste por los píes o por las orejas; no sé si tiene vello en los pezones o se corta los de las narices; solo se que es una Mujer; que sus reflexiones sin filtro, “son bálsamo para mis oídos cansados”, que diría Sinuhe; y que en mi trastero, (y cada vez más frecuente trasero), cerebral nada se mueve a la espera de su vuelta para que coloque de nuevo sus titulares.

Estoy pensando que con seguridad mi amiga se viste por los pies, eso sí cuando su imposible laca de uñas se ha secado…

Te quiero.

Diario de un blog

Sí, como inicio deja mucho que desear, soy consciente de ello, ahora bien, si intento reflejar cómo se puede sentir una persona que acaba de aterrizar en este… (¿sitio?, ¿espacio? ¿dirección?… ¿donde estoy?), sin la menor idea del significado real de una red social, un blog y demás artilugios, al parecer tan funcionales y tangibles,(hasta ahora para mí algo tangible era un sofá, más o menos tangible dependiendo de cuánto se te clavaran los muelles en el trasero y en este punto radicaba la funcionalidad),si, como digo, solo pretendo reflejar mi asombro, desconcierto, sensación de inutilidad ante esta nueva manifestación de realidad no real, solamente puedo entonces empezar con este..”imaginativo” título. – Pregunta: ¿Por qué no escribo, en un diario al uso?

Me voy a la cama, como diría Escarlata O´Hara mañana pensaré en ello.