¿Qué necesidad tenemos…

… de escribir en un blog?

Sigo dándole vueltas a este asunto. Me imagino que la respuesta inmediata sería que lo que de verdad nos urge es comunicarnos. Bien, de entrada ya estoy cometiendo un error que puede predisponer de forma negativa, y es que estoy generalizando, por tanto el enunciado debería ser: escribo en un blog para comunicarme. Porque vaya a saber usted si los otros quieren comunicarse o dejar de hacerlo, con su padre por ejemplo.. (Me viene a la cabeza un ejercicio de interpretación que todos aquellos actores en su época de estudio habrán sufrido en sus propias sinapsis, que es donde se padecen estas prácticas, y que es merecedor de un capítulo bloggero en sí mismo: “Matar al padre”. ¡Como para hablarnos de comunicación paternofilial!

De siempre he estudiado que en la comunicación son necesarios los tres agentes, el emisor, el mensaje que se quiere transmitir, ( en relación con la interpretación hay numerosos ejemplos de que el concepto “mensaje” a veces resulta algo difícil de asimilar), y el receptor. En estos días, en mi inmersión tardía en el mundo de la informática, he observado que en la mayoría de los blogs que he visitado la presencia de ese receptor es inherente al propio blog. Parece lógico, pienso. Pero ¿qué ocurre por tanto con esas personas que, como yo, escriben sin la idea clara de un receptor? Lanzar pensamientos, con mayor o menor gracia, a estos espacios, con mayor o menor cabida, no tiene porque suponer que haya nadie que los lea, digo yo con mayor o menor acierto. Entonces volviendo al principio, ¿qué lleva a una mujer como yo, con canas en todas las partes posibles de tenerlas, a escribir sus innecesarias reflexiones aquí? La unica respuesta cuerda es que por encima de todo, innato al ser humano, está la necesidad de narrarse. Es curioso que este verbo en la forma reflexiva no este recogido en el diccionario de la Real Academia Española, (RAE), y retorciendo la cuerda un poco más, parece sospechoso que sea en esta forma precisamente como no aparece. Aclaro el mensaje: se podría deducir entonces que la Academia Española de la Real lengua, (AER), no permite que uno reflexione sobre sí mismo. ¡Manda huevos! Si a los pobres del mundo que tenemos los recuerdos implícitos y explícitos haciendo solitarios se nos niega la posibilidad de lanzar al mundo del hiperespacio nuestras cagarrutas existenciales con la intención de poner sentido y literatura a el desaguisado que es nuestra memoria, y bajo el término preciso que define este acto, señores… ¡estamos jodidos! La lengua está en continua evolución, y el ser humano cada vez tiene mayor necesidad de ordenar su existencia.

La Española lengua de la Real Academia, (ERA), debería entonces aceptar el hecho de que necesitamos conjugarnos y así poder narrarnos a los demás y a nosotros mismos. Así que algo no funciona, o la Real Española de lengua Académica, (REA), admite la forma reflexiva del verbo narrar, o los blogs y los blogeros están proscritos de sus insignes páginas, las de la ARE, me refiero, y ustedes mismos.. Pues bien, estemos desterrados de la norma. A la postre lo que entiendo que permite un blog y la “no” existencia de un posible receptor, es libertad.

Por eso creo que se escribe en este espacio. Por eso y por la salud de los amigos que cansados de oírme se dan al bebercio en cuanto me ven entrar por su puerta. Y ahora, con “la que está cayendo” como le gusta decir a nuestro “biennn amadooo presidente”, es el momento de quitarse el sostén, hacerlo bailar por encima de la cabeza y ahogar el diccionario entre sus copas.

 

A Begoña, con todo mi cariño..

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