Hay mujeres…

Y hay Mujeres.

Ayer una amiga se fue a kms de distancia de aquí. Antes de que este invento del demonio me echará a perder todo lo que había escrito, (cierto es que tampoco es una gran pérdida), me encontraba en plena divagación mental sobre la horrenda frase “un hombre de pelo en pecho”, que como todos recordaran, ( -¿Qué todos? – No lo sé, quizás alguien lea esto), era la manera en que antes, ( – Jejeje, “antes” dice.), se utilizaba para describir a un hombre que “se vestía por los píes”… ( -Y sobre esto, ¿qué?. -Sin comentarios.) Entre las conclusiones a las que había llegado, “andábame” yo por el razonamiento de que si un hombre que tiene pelo en el pecho, se viste por los píes, la mujer que tiene vello en los pezones, ¿por donde se viste?, y aplicando la misma sin razón, el hombre que tiene pelo en los píes, ¿se viste por el pecho?. Extraña esta sociedad que da como válido estos asertos y tiene todavía problemas en legislar otras certezas como que la mujer es un ser de pleno derecho, dueña de su propio cuerpo para hacer con él lo que le salga de los mismísimos “pelos”. Como siempre camino a lomos del diccionario invito, ( -¿A quién?, ¿ a alguno de los todos?. – ¡Joder, cállate ya), sugiero a aquellos que no tengan otra cosa que hacer que busquen en este, la palabra “derecho”. Resulta increíble la de ellos que tenemos como individuos sociales y que se pasan reiteradamente por el arco del triunfo aquellos “hombres de pelo en pecho” que tienen a bien gobernarnos, ¡Que horror de palabrota! Y tú, querida amiga que estás a tantos kms, te preguntaras como he llegado a esto, pues bien, en estas letras escritas sin sostén, (aunque Gallardon lo tenga en la agenda dentro de las próximas medidas a tomar con respecto a nuestro bienestar femenino, que es que no sabemos como cuidar de nosotras solitas..), decía que se me ha ido una Mujer, de las hechas y escritas con mayúsculas, y que por esa jodida diferencia horaria, ya las primeras horas sin nuestras charlas matutinas, se me hacen raras y largas pero sobre todo Mariana, por encima de todo, las otras conversaciones se me hacen “minúsculas”. No sé si mi amiga se viste por los píes o por las orejas; no sé si tiene vello en los pezones o se corta los de las narices; solo se que es una Mujer; que sus reflexiones sin filtro, “son bálsamo para mis oídos cansados”, que diría Sinuhe; y que en mi trastero, (y cada vez más frecuente trasero), cerebral nada se mueve a la espera de su vuelta para que coloque de nuevo sus titulares.

Estoy pensando que con seguridad mi amiga se viste por los pies, eso sí cuando su imposible laca de uñas se ha secado…

Te quiero.

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